De como Facebook me obliga a decir la última palabra y quedar como una loca

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Sí, ya sé que el título de este post es raro… Y sé que lo que voy a contar es una grillada y que seguramente no le interesará a nadie, pero yo prefiero explicarlo antes de que alguno de mis lectores piense que estoy enajenada.

El problema está en que Facebook, cada vez que alguien me envía un mensaje privado a mi página de escritora, me avisa colocando un rotulillo en el que pone que tienes un mensaje sin contestar. Hasta ahí muy bien, porque así no dejas a nadie olvidado. Voy a mi página y contesto a la persona que me ha escrito. La conversación sería algo así:

Buenos días. Te escribo porque acabo de terminar La red de Caronte y me ha encantado. Me ha tenido enganchadísima. Muchas felicidades por el libro.

Muchas gracias por leer mi libro y por pasarte a dejar tu comentario. Me alegro mucho de que te haya gustado. Si todavía no te has cansado de leerme, puedes encontrar información sobre mis otras obras en mi página web: www.gemmaherrerovirto.es

Hasta aquí una conversación normal (en la que de paso os he metido un poco de publicidad). ¿Creíais que iba a ser tan fácil? No, ahora llega el horrible momento de las despedidas. Al cabo de unos minutos, la persona decide contestar a mi mensaje y despedirse, con lo que Facebook vuelve a avisarme de que tengo un mensaje pendiente. La única forma de que Facebook deje de darme la vara es asegurarme de tener la ÚLTIMA PALABRA. Así que la conversación continua así:

Lo miraré. Muchas gracias por contestar.

De nada. Un saludo.

Otro saludo para ti.

El aviso de mensaje pendiente sigue apareciendo, así que hay que contraatacar:

—Que tengas un buen día 😉

Lo mismo para ti.

Ahí empiezo ya a enfadarme, pero la otra persona no tiene la culpa de que Facebook no me deje en paz, así que sigo tratando de cerrar YO la conversación, manteniendo la cordialidad:

Un abrazo desde España.

Otro para ti desde Pernambuco de Arriba.

A estas alturas ya estoy un poco nerviosa y decido cerrar más bruscamente:

Adiós.

Adiós.

Así podríamos estar eternamente. No sé por qué Facebook no tiene una opción para indicarle que, aunque no cierres tú la conversación, ya has terminado. Creo que lo hace para desquiciarnos y tenernos todo el día enganchados en su red.

A partir de ahora y sabiendo esto, tenéis dos opciones: Dejarme terminar a mí la conversación o, si sois un poco “cabroncetes”, torearme y jugar con mi salud mental. En vuestra conciencia quedará 😛

Anoche tuve un sueño muy raro

Anoche me encontré de repente caminando por un oscuro laberinto. Había muchos caminos, excavados en la roca. Las paredes eran húmedas y resbaladizas y el suelo se inclinaba poco a poco, haciendo que me introdujese más y más en las profundidades.

No estaba sola. Delante de mí caminaba una anciana vestida de negro. Era muy pequeña y caminaba encorvada, portando una antorcha. Yo la seguía, tratando de no perderla, ya que no había más luz en aquel lugar que la que ella llevaba. La anciana no decía una palabra. Lo único que se escuchaba en aquel lugar era el ruido de nuestros pasos sobre el suelo de roca.

En el lado derecho del camino se alzaban puertas, una cada pocos metros. Eran puertas de madera oscura y envejecida. En cada una de ellas había una cerradura de hierro oxidado. La mujer caminaba sin prestar atención a aquellas puertas cerradas, pero, de vez en cuando, se detenía frente a una de ellas, rebuscaba en el enorme llavero que llevaba a la cintura y la abría para mí. Una vez abierta, se retiraba un par de pasos y me dejaba mirar.

Detrás de cada puerta había un mundo diferente, una historia que contar. Había dragones luchando contra vaqueros, jóvenes perdidamente enamorados, una mujer prehistórica abducida por extraterrestres, un demonio expulsado a la tierra… Yo miraba cada una de las historias y negaba con la cabeza. La anciana esperaba a que yo le diese una explicación. “Esta historia ya está contada”, “ésta no me gusta”, “no sabría cómo contar esto”… Tras darle mi explicación, la anciana cerraba la puerta y continuábamos andando.

Yo empezaba a ponerme nerviosa, pensando que quizá la historia que necesitaba estaba en alguna de las puertas que habíamos dejado atrás y que la anciana no había abierto o que quizá ni siquiera estaba dentro de este laberinto. Y ahí se acababa el sueño.

Sé lo que significa. Durante los dos últimos años siempre he tenido una historia que escribir. Primero tenía que terminar Viajes a Eilean y, antes de terminar La ley de lo triple, me llegó la idea para escribir Zhilan. Pero ahora que la he estrenado, no tengo nada. Es una sensación rara e incómoda y hace que me entre el miedo de que quizá ya no haya más.

Sé que es ridículo, que encontraré más historias, pero espero que no tarde mucho. Me siento rara sin darle vueltas a la cabeza, sin crear personajes, planear escenas o mantener diálogos en mi cabeza. Espero que la vieja de mi sueño vuelva una de estas noches y por fin me guíe hacia la puerta correcta. Nunca me ha gustado estar pérdida en laberintos.

Refritos: La receta contra la falta de imaginación

Hace ya unos meses me escandalicé al enterarme de que E. L. James, la autora de las 50 sombras de Grey, acababa de estrenar una nueva novela titulada Grey, que era, ni más ni menos, la misma historia de su afamada trilogía, pero contada desde el punto de vista de Grey y no de la pava de Anastasia. Aluciné al leer aquella noticia. Me pareció de una cara dura impresionante volver a presentar la misma historia (que ya era aburrida e infumable la primera vez) con el único objetivo de seguir exprimiendo a la gallina de los huevos de oro. Pero, lo que más me alucinó, fue leer comentarios de la gente deseosa de que el libro saliera para ir corriendo a comprarlo.

Hoy me he enterado de que no es una excepción, sino que, visto que la receta funciona, hay más gente apuntándose al carro. Para celebrar el décimo aniversario de Crepúsculo (tetralogía de la que ya os di mi opinión en este mismo blog), Stephanie Meyer saca una novela titulada Vida y muerte (o algo así) en la que se cuenta la misma historia que en Crepúsculo pero dándole un punto de lo más “original”. La historia va de un chico adolescente que se enamora de una chica vámpira. ¿En serio? ¡No me lo puedo creer! ¡Qué derroche de imaginación, qué ingenio! No me extraña que haya tardado diez años en inventar algo tan novedoso. Venga, por favor, si no se han molestado ni en cambiar la portada…

En serio, ahora no os estoy hablando como escritora autopublicada que pudiese estar celosa del éxito de estas dos mujeres (aunque confieso que me encabrona ver cómo alguien puede llevárselo muerto escribiendo esas cosas). Os hablo como lectora. No podemos dejar que nos engañen de esa forma, que nos roben el dinero ofreciéndonos una mierda de historia como si fuera algo maravilloso. Hay un montón de historias esperando a que las leamos y un tiempo limitado para hacerlo. No perdamos el tiempo con basuras así.

#TodosSomosParis

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Como imaginaréis por el título, hoy no voy a hablaros de mis novelas, de títulos ni de portadas. Hoy quiero hablar de una historia de terror más terrible que la de cualquier novela y que, además, es real: la de los bárbaros atentados terroristas que sacudieron ayer la ciudad de París.

No voy a hablar de las cifras de muertos ni heridos, en las que ni siquiera los medios informativos se ponen de acuerdo, ni de las reacciones de los políticos, ni de si hay razones para esta sinrazón. Quiero hablar del miedo. Ayer, cuando me fui a la cama, no podía dormir pensando en lo que debería ser estar en París. Cientos de militares y policías patrullando las calles como si estuvieran en guerra, sirenas de ambulancias, bomberos y policía, noticias contradictorias en las cadenas de televisión, gente que trataba de volver a refugiarse en su casa y que se encontraba sin modo de hacerlo… Me preguntaba cómo sería irse a dormir temiendo que pueda haber más bombas que aún no han estallado, preguntándose si será seguro salir al día siguiente a la calle, si deberías ir a trabajar el lunes, si tendrás el valor de dejar a los niños en el colegio… Sigue leyendo

Derechos de autor (porque yo lo valgo)

Ya he escrito alguna vez sobre la piratería y creo que he dejado clara mi opinión al respecto. Ni soy policía como para estar todo el día buscando y denunciando las páginas en las que se piratean mis novelas, ni me voy a pasar el día llorando y quejándome de que me roban.

En lugar de eso he decidido tomármelo con calma y pensar que la gente que me piratea en la vida iba a pagar por un  libro mío porque no pagan por el de nadie y, por lo tanto, no puedo deducir de ahí que he perdido un dinero que no estaban dispuestos a darme ni a palos. Trato de encontrar la parte positiva, pensando que, si les gusta, quizá le hablen bien de mí a algún amigo que tenga más dinero o más vergüenza.

Entonces, ¿por qué saco el tema ahora? Pues porque mi propia pareja acaba de escribir en su blog un post hablando de que a los artistas se nos pasa la ilusión y, una vez que publicamos y la gente empieza a leernos, se nos llena la cabeza de pájaros y pretendemos cobrar por nuestro trabajo. Habrase visto tamaña barbaridad. Sigue leyendo

Primer encuentro de escritores autopublicados de Amazon Academy (2ª parte)

Escenario del Amazon Academy

Koro Castellano

Koro Castellano, directora de Kindle en español

Después de todo lo que os conté ayer, que bien pensado tenía poco que ver con el encuentro de escritores en sí, hoy paso a relataros el evento. La primera en intervenir fue Koro Castellano, directora de Kindle en español, que nos estuvo hablando sobre El futuro del libro. Nos dio muchos datos interesantes sobre cómo está subiendo el consumo de libros digitales y sobre todo de autores autopublicados (el 45% de los libros vendidos en Amazon está escrito por autores independientes). También nos dio algunos datos curiosos como, por ejemplo, que según las encuestas el mayor competidor de Amazon a la hora de ocupar el tiempo de los usuarios es el Candy Crush o que el 54% de los españoles se han sentado alguna vez en su vida a tratar de escribir una novela.

Después nos estuvo hablando Rex Czuba, manager de KDP en español. Un tío muy majo que nos contó un poco de su vida en Missouri y cómo llegó a interesarse por el idioma castellano y que nos dio datos sobre la importancia del español en el mundo (es el tercer idioma más hablado del mundo, después del chino y el inglés, y el segundo con más hablantes nativos, sólo superado por el chino), para que nos diésemos cuenta de la cantidad de lectores a los que podríamos llegar con nuestras obras. Sigue leyendo

¿Soy hermana gemela mental de Dolores Redondo?

El guardián invisible

ESTE POST NO ES EN NINGÚN MOMENTO UNA ACUSACIÓN DE PLAGIO A LA ESCRITORA DOLORES REDONDO POR SU OBRA EL GUARDIÁN INVISIBLE. Simplemente, si no os lo cuento, me volveré loca 😛

Hace un par de años me compré el libro El guardián invisible de la también escritora vasca Dolores Redondo. Lo compré porque, cuando leí la sinopsis, me pareció muy interesante, pero luego me enteré de que formaba parte de una trilogía y lo dejé aparcado en una balda, con su plastiquito y todo, para esperar a que la trilogía estuviera completa y leerlo todo de una tacada. El problema es que luego se me olvidó y ahí ha estado hasta la semana pasada. Sigue leyendo