Derechos de autor (porque yo lo valgo)

Ya he escrito alguna vez sobre la piratería y creo que he dejado clara mi opinión al respecto. Ni soy policía como para estar todo el día buscando y denunciando las páginas en las que se piratean mis novelas, ni me voy a pasar el día llorando y quejándome de que me roban.

En lugar de eso he decidido tomármelo con calma y pensar que la gente que me piratea en la vida iba a pagar por un  libro mío porque no pagan por el de nadie y, por lo tanto, no puedo deducir de ahí que he perdido un dinero que no estaban dispuestos a darme ni a palos. Trato de encontrar la parte positiva, pensando que, si les gusta, quizá le hablen bien de mí a algún amigo que tenga más dinero o más vergüenza.

Entonces, ¿por qué saco el tema ahora? Pues porque mi propia pareja acaba de escribir en su blog un post hablando de que a los artistas se nos pasa la ilusión y, una vez que publicamos y la gente empieza a leernos, se nos llena la cabeza de pájaros y pretendemos cobrar por nuestro trabajo. Habrase visto tamaña barbaridad.

Dejando de lado que es mi marido el que escribe estas cosas y que la bronca ya la tendremos en privado, saco el tema porque he leído ese comentario en más sitios, sobre todo cuando se habla de autores autopublicados. Hay gente que se pregunta por qué tenemos que cobrar por hacer lo que nos gusta que es escribir.

Pues la respuesta es muy simple: Porque yo lo valgo, porque es justo cobrar por algo que es tuyo, que los demás quieren y que, además es bueno.

Es cierto que, cuando los artistas (me voy a meter en este saco) comenzamos nuestras carreras, lo único que queremos es terminar nuestra obra y enseñársela al mundo. Metemos horas de esfuerzo, ponemos dinero de nuestro bolsillo si es necesario, trabajamos y trabajamos sin remuneración alguna por hacer algo que amamos, con la única esperanza de que alguien lea nuestra novela, vea nuestro cuadro o escuche nuestra canción y le guste.

Es exactamente igual que cuando alguien decide estudiar una carrera por vocación, paga la universidad (incluso trabajando en algún trabajo de mierda para poder hacerlo), termina sus estudios y se mete a hacer prácticas en una empresa para mejorar y saber que es bueno en su profesión. ¿Quiere eso decir que el pobre chico va a pasarse la vida de becario sin cobrar un duro por su esfuerzo? Según el punto de vista anterior, debería. Está trabajando en algo que le gusta. ¿Por qué debería cobrar por ello?

Pues por lo que decía antes: si alguien hace bien su trabajo, le mete horas y esfuerzo y la gente quiere lo que esa persona produce, lo justo es que se le pague por ello. Escribir (al igual que hacer un disco o una película) no es un camino de rosas en el que nos sentamos en nuestro sillón a ser abanicados por las musas. La obra no sale sola, no es dejarse llevar y que la historia vaya apareciendo. Son horas y horas de documentarse, de escribir y corregir, de quedarse atascado, de darle vueltas a la cabeza, de borrar páginas enteras, de revisar, revisar y volver a revisar… Aparte de esas horas de trabajo, hay escritores que gastan mucho dinero en correctores profesionales, maquetadores, diseñadores para la portada… Os puedo asegurar que todas esas cosas son caras. Si no tienes el dinero para hacerlo, son horas y horas de trabajo (en algo que no tiene nada que ver con lo que tú sabes y quieres hacer, que es escribir) para poder presentar a los lectores el mejor producto posible.

Pues no sé por qué todas esas horas de esfuerzo se considera que deben ser gratis, porque lo que realmente queremos nosotros es contar historias y nos moriríamos sin hacerlo. Si fuese así, escribiríamos la historia sin preocuparnos de cómo queda, no haríamos ni una sola revisión y os pasaríamos las novelas en word para que los lectores se buscasen la vida para pasarlo a sus kindles o a sus tabletas. Incluso muchas veces, cuando ya supiésemos cómo acaba la historia, la dejaríamos sin terminar. Yo ayer mismo escribí la última escena de mi próxima novela, no porque la haya terminado, sino porque la tenía tan clara en mi mente que no quería olvidarla. Si ya sé todo lo que les va a pasar a mis personajes y cómo termina la historia, ¿para qué me voy a esforzar en escribir las 50 o 100 páginas que aún me faltan? Pues porque amo mi trabajo, me encanta ver que una historia está bien terminada, que está pulida y todo concuerda, que no hay fallos en la trama, que la gente que la lee se quede enganchada a mis palabras y no puede dejarlo. Sí, me encanta escribir, pero eso no quiere decir que tenga que hacerlo gratis.

Hay gente que dirá que se nos sube a la cabeza, que los ebooks son muy caros, que la gente no se los puede permitir… Chorradas. A mí me han pirateado mientras yo misma estaba regalando mis libros en Twitter, mientras los tenía a cero euros en un montón de páginas. Hay gente que directamente no mira ni lo que valen los ebooks porque para ellos es justo que sean gratis. Y se meten en páginas de descargas de libros, eligen el que quieren, se lo descargan sin ningún cargo de conciencia y le dan las gracias al pirata por haberse tomado la inmensa molestia de haber perdido cinco minutos de su vida en copiar un libro que no es suyo y pegar un enlace. No hay ni una palabra de agradecimiento para el pobre autor que se ha pasado meses documentándose, que se ha tirado noches sin dormir dándole vueltas a algún dialogo que no acaba de quedar bien o a una escena que no encaja, que se ha gastado un montón de dinero que quizá no tenía para darle un acabado perfecto a su libro o para promocionarlo e intentar vender algo, que quizá haya tenido movidas con su pareja por estar gastando tiempo y dinero en una tarea inútil que nunca le va a dar más que disgustos… No, las gracias para el pirata, que encima sí que se lleva dinero con los enlaces y anuncios que cuelga en su página.

No voy a seguir mucho más porque me enervo, pero tener que leer de tu propia pareja que has perdido la ilusión original y que ahora te mueves por intereses económicos me hace hervir la sangre. Si fuera por el dinero, habría dejado esto hace muchos meses. Si calculo el dinero que saco por cada hora de estar escribiendo, revisando o tratando de promocionar mis novelas en Internet, el resultado sería tan ridículo que me daría la risa. Saco más de tener alquilada la parcela de garaje sin mover un dedo que de mis novelas, pero la satisfacción de esos eurillos ganados porque alguien ha decidido confiar en mi obra y darle una oportunidad, no se paga con nada.

Y ya termino, tal y como empezaba. ¿Por qué tengo que cobrar por mis obras? Por mi trabajo, por las horas invertidas en trabajar en mis novelas en lugar de estar dando un paseo, jugando con mi perro o tocándome las gónadas en el sofá… Porque el precio que les he puesto es justo a cambio de las horas de satisfacción que mis historias van a proporcionarte. Y porque soy buena, que cojones. Como decía ya desde el título, porque yo lo valgo.

Y esto va para mi marido: El otro día bajé los sacos de dormir al trastero. ¿Quieres que te suba uno para poner en el sofá o con una mantita ya te vale? 😛

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3 Respuestas a “Derechos de autor (porque yo lo valgo)

  1. Reblogueó esto en Sueltapestesy comentado:
    Mi pareja me ha contestado en su blog a mi entrada sobre los derechos de autor. Se ve que no ha entendido nada de lo que he puesto ya que no he dicho que la cultura tenga que ser gratis. Lo he releído y no encuentro de donde puede sacar eso. Aun así, me toca dormir en el sofá y rebloguearla.

    Me gusta

  2. Pingback: DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE COBRAR | Sueltapestes

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