Reseña de La red de Caronte en el blog Un lector indiscreto

Blog Un lector indiscretoHoy os traigo una nueva reseña de La red de Caronte en el blog Un lector indiscreto. Quiero dar las gracias a Francisco por haber hecho una reseña tan cuidada y elaborada.

Por si todavía no habéis leído La red de Caronte y os apetece hacerlo, podéis conseguirla en estos enlaces:

Enlace a Amazon

Enlace a mi tienda online (formatos pdf/epub/mobi)

Formato impreso

Y ya sin más, os dejo con la reseña. Podéis leerla el blog Un lector indiscreto pinchando en el enlace o aquí directamente:

Había leído algunas críticas positivas sobre esta novela que hoy reseño, La red de Caronte, de Gemma Herrero Virto, en las que se nos invitaba a que le diésemos una oportunidad porque bien se lo merecía. Ya la sinopsis me resultó interesante. Tras finalizar su lectura tenía claro que las expectativas que tenía puestas en ella se habían cumplido. Me sorprendió el buen hacer de la autora pues me encontré con una novela bien escrita y que prácticamente se convierte en adictiva, pues tal y como está planteado el desarrollo de la trama hace que lleguemos, casi sin darnos cuenta, hasta el desenlace de la misma.
Lo primero que atrae de la novela es la portada y el título. Creo que ahí acertó Gemma Herrero, sobre todo si el lector tiene claro qué función desempeña Caronte en la mitología griega. Un nombre que se nos hará muy familiar a lo largo de las poco más de 300 páginas que tiene de extensión aproximada. Un personaje que irá apareciendo a lo largo de la narración y que nos invitará a hacer cábalas de quién puede ser, por qué actúa de esa forma, por qué se ensaña con las víctimas y, sobre todo, por qué las elige adolescentes.
La Red de Caronte capta la atención del lector ya desde el primer momento; diría que por partida doble, pues por un lado nos encontramos con un enigmático personaje que arrastra un cadáver para desprenderse de él y, por otro, vemos cómo hasta allí acuden, para realizar las primeras investigaciones, el inspector de la Ertzaintza, Carlos Vega, y la forense Natalia Egaña. Un encuentro que nos sorprenderá por el carácter poco amistoso con el que se produce. Algo que creo que llama indudablemente la atención pero que está claro que la autora aprovecha esta circunstancia para que nos preguntemos por qué comienza así esta relación, si era la primera toma de contacto entre ellos. Es raro que se produzca un primer roce nada más pero el lector no tardaré en comprender el porqué de este recibimiento.
«No sé como tengo que explicárselo para que le quede claro. No tengo miedo de que nadie me supere, sea hombre o mujer. Sólo quiero hacer mi trabajo sin tener que cuidar de que alguien me meta en problemas y menos que nadie usted, que ni siquiera me cae bien. ¿Lo entiende ahora?
Sí, lo entiendo. Hagamos un trato. Usted me deja que le ayude con el caso…»
Está claro que de esta forma Gemma Herrero hace que nos centremos así más en la evolución de ambos personajes. Dos personajes que encuentro muy bien perfilados, a los que iremos conociendo a lo largo de los capítulos, aunque creo será el inspector Carlos Vega con quién más nos cueste empatizar pues ese inicio lo marcará y tardará en mostrarse tal y como es realmente ante la forense. Los dos son, sin duda, a quienes más a fondo conoceremos porque se nos facilitará información sobre ellos en el momento preciso y así iremos conociendo los motivos de algunas de sus reacciones. Los demás personajes aparecen más difuminados, como Roberto, el compañero habitual del ertzaina, o el sargento Aguirre, su jefe inmediato. Mayor presencia tendrá, sin embargo, Agustín Guevara, Gus, el joven informático que les servirá de apoyo en sus investigaciones y que quizás, en mi modesta opinión, tenga un papel demasiado relevante en el caso. Pero eso ya será el lector quien debe de juzgar este punto.
Bien se nota que la autora conoce perfectamente los escenarios por los que se mueven los personajes, descritos de forma precisa y que van desfilando ante nosotros como si de fotogramas se tratase. Bilbao, Portugalete y otras localizaciones que aparecen en la novela son mostradas de tal forma que, a quienes no conocemos esos parajes, nos entran ganas de ir a visitar los lugares por donde transcurre la trama. Para ello, Gemma Herrero utiliza un lenguaje sencillo pero muy efectivo y un narrador omnisciente. 
 
Diría que La red de Caronte es una novela prácticamente dinámica. Y digo prácticamente porque, en mi modesta opinión, la transcripción del análisis grafológico de la fuente que utiliza el asesino en sus chats y quizás alguna de las escenas en las que se chatea con Caronte, ralentizan un tanto el ritmo de la narración. Está estructurada el 26 capítulos, agrupados en tres partes tituladas: La conexión, la búsqueda y los resultados. Esta estructura y la presencia de diálogos vivos y dinámicos hace que el ritmo de lectura sea bastante ágil.
En La red de Caronte nos encontramos con una novela en la que el suspense está servido, en donde secuencias propias de un thriller y las pautas que suelen ser habituales en las novelas policíacas van cogidas de la mano. Solo me queda recomendar su lectura.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s