Y fueron felices y comieron pérdices o “¿dónde está La ley de lo triple?”

La ley de lo tripleAunque muchas veces hablo de mí misma como un desastre organizativo con patas, la realidad es que me gusta cumplir lo que prometo y odio entregar las cosas fuera de plazo. Esa misma exigencia que tengo conmigo misma la tengo con los demás, así que, si me seguís, me habréis visto despotricar contra autores como Martin (Juego de tronos) o Rotthfuss (Crónica del asesino de reyes) por retrasarse en las siguientes entregas de sus series.

Pues bien, tanto criticar y ahora soy yo la que tengo que entonar el mea culpa. Sé que prometí que La ley de lo triple estaría a mediados de año y ya hay lectores diciéndome que las fechas de junio en las que estamos pueden considerarse mediados de año de sobra. Así que, ya que de momento no puedo ofreceros la última entrega de Viajes a Eilean, al menos voy a ofreceros una disculpa.

La razón de que la novela no esté terminada es que en los últimos meses mi vida se ha convertido en una locura. Después de 23 años como pareja, este próximo viernes mi novio y yo nos casamos. Al principio decidimos hacer algo muy sencillo: boda por lo civil, avisar a un par de personas para que hiciesen de testigos, invitarles a un café por las molestias y volver a casa. Pero claro, luego te planteas que, cuando tu familia se entere de que te has casado sin decir nada, se van a mosquear y con razón, así que habrá que avisarles. Y ya que les avisas, habrá que invitarles a algo. Y ya que vas a hacer un banquete, que menos que llevar un vestido mono. Y ya que vas a comprarte un vestido, mejor que sea blanco… Y así se va liando y liando y al final te encuentras con que llevas 3 meses dedicándote a los preparativos de algo que iba a ser extremadamente sencillo.

Cuando uno se plantea preparar una boda, no puede hacerse una idea de la cantidad de cosas que van a salir mal y que van a llevarte mucho más tiempo del que habías planeado: una limpieza de cutis no es algo que se haga en una tarde, como yo creía. Llevo yendo más de diez veces al salón de belleza y la esteticista sigue sin estar contenta con su trabajo. Los anillos no son algo que se compra entrando en una joyería sin más. Nos tiramos un mes tratando de que nos enviasen un anillo de la talla de mi novio a la joyería de al lado de casa, hasta que decidimos que iba a ser más rápido pedir que nos los enviarán de Alemania. En una de las pruebas del vestido lo pringué entero de maquillaje y casi me da un síncope. Mi hermana, que es peluquera y que lleva tiñéndome el pelo toda la vida sin ningún problema, no consigue acertar ahora con el color de pelo que quiere y está al borde del ataque de nervios… Y así todas y cada una de las cosas que conlleva una boda.

A pesar de todo esto, estoy muy feliz. Llevo con mi novio toda la vida y no es que le quiera como el primer día, es que le quiero muchísimo más. Sabe hacerme sonreír como nadie, levantarme el ánimo cuando me encuentro mal, apoyarme en mis locuras… Creo que no podría concebir mi vida sin él, sin poder contarle mis paranoias, sin tenerle a mi lado, sin saber que podré apoyarme en su pecho y sentir que no hay nada en el mundo que pueda salir mal. Es mi primer y único amor y, aunque eso no vaya a cambiar porque tengamos firmado un papel o no, me apetece decirle al mundo que le quiero y que es para siempre y unos cuantos milenios más.

Pero me siento culpable por vosotros, por la gente que está esperando el final de la historia de Luna. Entre los preparativos y el viaje de novios, no creo que vaya a poder tener la novela lista hasta finales de julio o agosto. Espero que podáis esperar ese tiempo y que me perdonéis. Después de todo, yo también me merezco un “Y fueron felices y comieron perdices”, al igual que los personajes de las novelas 😉

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5 Respuestas a “Y fueron felices y comieron pérdices o “¿dónde está La ley de lo triple?”

      • Honestamente parece un título policiaco. Vamos:
        1. Tengo que ser seguidor de Viajes… para acercarme a él solo por el titulo.
        2. Sabiendo que tienes al menos 2 Thrillers, pues los que te conocen, pueden creer que es otro.
        3. Los anteriores no se llaman “Iniciacion” y “Arcanos”? una palabra, aquí se pierde la costumbre.

        Claro, esto lo digo desde la barrera, seguro lo habras discutido y meditado.

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      • Qué poca idea… 😛 La ley de lo triple no es una expresión mía, ni tiene nada que ver con las novelas policiacas.
        Es el nombre de la principal ley de la magia wiccana, que es el tipo de magia en el que está inspirada la historia. Además, tiene que ver con el argumento y con el final de la historia. En lo que sí estoy de acuerdo es en que habría quedado mejor una sola palabra, para seguir con la línea de los otros dos, pero no encontré ninguna que me convenciera.
        Así que la culpa de que el título sea tan largo se la tienes que echar a los wiccanos, que no fueron capaces de encontrar una sola palabreja para designar su ley suprema 😉

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  1. Pingback: ¡La ley de lo triple ya está terminada! | La Red de Caronte

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