¡Feliz día mundial del gato!

No sabía ni que existía este día, pero hoy lo he visto en Facebook, así que aprovecho para felicitar a mis 3 amores (Chelsea, Rahu y Cyllan). De paso, os aviso a todos los que tenéis gato y no sabéis que hoy es su día para que seáis conscientes de que hoy les toca latilla de comida buena y ración extra de mimos.

Mis tres gatillos: Cyllan (la blanca), Chelsea (la gris) y Rahu (el negro del fondo que lleva smoking)

Y ya que hablamos de gatos, os contaré que me fascinan desde que era pequeña. Me encanta todo de ellos: su forma de andar, su chulería, su libertad y, sobre todo, su mirada. Pocas cosas hay en el mundo que puedan hechizarte como la mirada fija de un gato.

Ya desde pequeñaja me gustaba tratar de acercarme a los gatos callejeros para que se dejasen acariciar. La gente dice que nunca hay que mirar a los ojos a un felino, porque lo toman como un gesto de agresividad. Sin embargo, era mi manera de ganármelos. Yo miraba al gato, el gato me miraba a mí, y los dos nos quedábamos muy quietos, como si el que apartase la mirada primero hubiera perdido. Luego me iba acercando, muy poco a poco, con el brazo extendido hasta que se dejaba acariciar. Nunca me ha arañado ninguno y, aunque algunos huían las primeras veces, al final solía conseguirlo.

Ahora ya no lo hago, más que nada porque me conozco y sé que acabaría con 500 gatos en casa. Ahora mismo tengo tres (dos adoptados a una protectora y otra recogida de la calle) y sé que, si no le pongo límite, acabaría siendo otra “loca de los gatos”, así que, al menos de momento, he decidido parar.

Además de los tres gatillos que tengo ahora, también quiero dedicar una líneas a hablaros de Halley, mi primer gran amor felino. Lo encontramos estando de acampada. Según nos vio, vino hacia nosotros corriendo, como si nos hubiera reconocido, y nos siguió hasta la tienda de campaña, aunque para ello tuviera que enfrentarse a un dálmata al que ahuyentó metiéndose en unas zarzas y pegándole zarpazos desde ahí, o esconderse de dos pastores alemanes enormes que se cruzaron en nuestro camino. Se quedó con nosotros toda la semana en la tienda, como si ya lo considerase su hogar, así que, cuando nos fuimos, tuvimos que llevárnoslo. Semana tras semana se hacía más y más grande. Incluso pensamos que, por error, nos habíamos traído una cría de gato montés. Llegó a ser un gatazo de ocho kilos, chulo, arrogante y mandón, pero también un cielo y un mimoso. Una infección se lo llevó hace ya dos años, pero sabemos que, si hay algo al otro lado, nos estará esperando. Él fue mi inspiración para Rahu, el gato de mi novela Ojo de gato, que posee la capacidad de percibir espíritus y trata de hacer que la protagonista se aleje.

Halley, mi primer gran amor felino.

Pero bueno, no es momento para ponerse melancólicos. Sólo quería desearos a todos los que tenéis gato un feliz día y deciros a los que no tenéis que no sabéis lo que os estáis perdiendo.

Y, para celebrar este día, os dejo el enlace a un par de cuentos sobre gatos que tengo escritos (ya os avisé de que me fascinaban, ¿no?). Espero que os gusten:

Sombras en las paredes

Cordón de plata (1/2)

Cordón de plata (2/2)

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2 Respuestas a “¡Feliz día mundial del gato!

  1. Solo añadir una cosa. A quien este pensando en compartir su vida con un gatuco que lo adopte. Las vidas de nuestros compañeros no deberian ser una mercaderia. Hay docenas de peludos esperando un regazo amigo asi que no compreis. Adoptad!

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