Mi relación de amor-odio con Patrick Rothfuss

el nombre del viento

 

No, no es que ahora me vayan los gigantones con barbazas. Mi relación con Rothfuss es solamente literaria, así que no os asustéis. Este post es solamente una reivindicación de mis derechos como lectora y, aunque él nunca vaya a leerlo, creo que me quedaré más tranquila si me desahogo.

 

Hace más de 3 años que descubrí El nombre del viento. Recuerdo que el libro me enganchó nada más leer las primeras líneas de la sinopsis: “He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos. Me llamo Kvothe. Quizás hayas oído hablar de mí”.

Aquellas líneas me impresionaron y lo compré de inmediato. Princesas, reyes, dioses, bardos… ¿Qué más se le puede pedir a un libro? Esa sinopsis parecía hecha para impresionar a alguien tan friki como yo. Y entonces abrí el libro y la impresión fue aún mayor. De repente ya no estaba tumbada en mi sofá, con un cojín clavándose aquí o allá. No, estaba viviendo la vida de Kvothe, acompañándole en sus momentos tristes, emocionándome con cada pequeño logro, sufriendo y llorando a su lado… Con El nombre del viento sucedió ese milagro que pasa de vez en cuando en la vida de todos los lectores, esos momentos en los que un libro te atrapa y te sumerge, te cambia de mundo, te da una nueva vida, cambia tus recuerdos y tu piel.

 

Y entonces, aún antes de terminar el libro, algo rompió el hechizo. Quedaban pocas hojas, quedaban MUY POCAS hojas. Si Kvothe iba a contar su historia a lo largo de tres noches y sólo estábamos en la primera, ¿cómo iban a caber las otras dos en las 50 páginas escasas que me quedaban? Y caí en la cuenta: DIOS MIO, NO!!!! ES UNA TRILOGÍA!!!! Rápidamente me fui a Internet a buscar información sobre los otros dos. Y me encontré la historia de un joven y apasionado escritor que se presentó en una editorial con su obra completa, de más de 3.000 páginas. La editorial, claro está, le dijo que aquello era impublicable tal como estaba y que la dividirían en 3 partes.

 

Aquello me dejó más tranquila. La obra ya estaba escrita al completo, así que tardarán poco en sacar las dos partes que faltaban. Pocos meses después salió la segunda parte. Decidí no leerla. Quería tener las tres y disfrutar de la historia al completo, sumergirme en la historia de Kvothe y dejarme llevar por ella hasta el final. Y así lo hice. El temor de un hombre sabio lleva más de dos años en la estantería, con su plástico y todo, esperando a que la tercera parte haga acto de presencia.

 

Pero parece que eso no va a suceder nunca. Llevo más de dos años esperando (y como yo hay millones más en el mundo) a que publiquen la dichosa tercera parte y ni siquiera son capaces de anunciar cuándo será la fecha de publicación, ni siquiera aproximada. La obra ya está escrita desde hace años, Rothfuss la ha revisado ya y las últimas noticias son que hay un grupo de beta-readers, seleccionados por el autor, que están leyéndola bajo su supervisión. ¿Para qué? Ya le digo yo que va a estar bien. Además, ¿en serio se creen que algunos de esos afortunados lectores va a ser capaz de sacar un solo fallo y decirselo a Rothfuss en sus barbas (nunca mejor dicho)?

 

Casi da la impresión de que se estén riendo de nosotros, disfrutando con nuestra impaciencia. Mientras tanto Rothfuss saca otros libros de relatos sobre personajes de los libros, a modo de pequeños aperitivos que sigan alimentando nuestra ansia. ¡Que no! ¡Que no pienso comprarme ningún otro libro suyo hasta tener terminada la puñetera trilogía! Esos libros que está sacando ni siquiera estaban escritos y ya están publicados y distribuidos mientras seguimos esperando a la tercera parte.

 

Yo ya no sé si montar una campaña de recogida de firmas en Change.org para que la editorial libere de una vez el final de la historia, buscar algún grupo de fans suyos para amenazar en grupo de que, si no sale antes de final de año, lo piratearemos cuando salga o contactar con gente de su ciudad para que vayan a apedrearle las ventanas. Seguramente no haré nada, simplemente seguir esperando e ir a comprarlo como loca el primer día que salga. Eso lo saben y por esos nos tratan así, pero creo que, como lectores, merecemos algo más de respeto.

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3 Respuestas a “Mi relación de amor-odio con Patrick Rothfuss

  1. Oye, que te apoyo, que yo firmo… que ni siquiera he empezado el primero porque lo tengo ahí esperando, junto con el segundo, a poder leer los tres de golpe… esas tonterías que se hacen a veces, sí. Absurda es mi segundo nombre. Pero firmo, ¿eh?
    Besos.

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  2. Pingback: Y fueron felices y comieron pérdices o “¿dónde está La ley de lo triple?” | La Red de Caronte

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