El “chico moreno” en la literatura femenina

moreno

 

Hoy vengo a hablaros de un fenómeno que, ya hace años, me comentó mi novio. En un primer momento pensé que era una exageración machista suya pero, una vez que te haces consciente de la existencia del chico moreno, lo ves por todas partes.

Pero, ¿qué es el chico moreno? Lo primero que hay que saber es que el color de pelo no es importante, es sólo nuestra manera de llamarlo. Puede ser rubio, castaño o calvo pero la “morenez” la lleva por dentro. El chico moreno es ese protagonista masculino de las novelas escritas por mujeres (normalmente en literatura romántica o juvenil) que reúne TODAS las cualidades para ser el hombre perfecto. No sólo es guapo o resultón. Es un autentico Adonis, bronceado y musculado, que resulta sexy hasta por respirar. Da igual que el hombre en cuestión esté preparado para ir a una fiesta o que acabe de pelearse en el barro con una manada de monos esquizofrénicos. Siempre está perfecto.

Además de eso, es inteligente y culto, absurdamente rico, tiene un cochazo de lujo y un ático o mansión de quitar el hipo, sabe montar a caballo, luchar con espada, tocar un instrumento musical de forma sublime, hacer poemas, cantar divinamente y hasta resolver un cubo de Rubbik sin usar las manos. Por si fuera poco, es un amante excepcional que puede hacerte ver las estrellas con sólo susurrar tu nombre.

(Antes de que las feministas pongan el grito en el cielo, diré que este personaje tiene su equivalente femenino en las novelas escritas por hombres pero normalmente es la “mujer rubia”, que además de ser divina, exótica y misteriosa, suele ser una cabrona que acaba traicionando al protagonista y dejándolo marcado de por vida aunque sólo estuviesen juntos por una noche. Sirvan de ejemplo el 90% de las protagonistas femeninas de Reverte o de Ken Follet).

Quizá penséis que estoy exagerando pero, como os digo, una vez que sabes de la existencia del “chico moreno”, te lo encuentras en multitud de novelas. Empiezas a leer y, de repente, aparece un tío que está buenísimo y que salva a la protagonista de alguna situación peligrosa. Inmediatamente después, se comporta de la forma más borde posible y desaparece, porque aunque el tío ha estado dispuesto a arriesgar su vida por ella, no va a rebajarse a saludarla o dedicarle una sonrisa, faltaría más. Según leo esas cosas, me digo a mí misma “Ya está aquí el chico moreno” y ya sé que, después de cientos de páginas, que pueden estar mejor o peor escritas, van a acabar juntos.

Para poder darle algo de emoción a la novela y que la historia de amor tenga un poco de chispa, las escritoras de “chicos morenos” tratan de darle algo de profundidad a sus personajes haciendo que, normalmente, sean unos hijos de puta ante los que cualquier tía con dos dedos de frente saldría corriendo hasta alcanzar los límites de la provincia. Puede ser que el chaval sea un borde de cuidado (Tobias de Divergente), un sádico que está mal de la cabeza (Christian Grey de 50 sombras), un vampiro atormentado (Edward de Crepusculo), un dios del caos destinado a destruir la humanidad tal como la conocemos (Tarod de El señor del tiempo) o un asesino mitad serpiente (Kirtash en Memorias de Idhun).

Acompañando a este prodigio de los dioses hecho hombre, suele aparecer una protagonista femenina adornada por todo tipo de defectos: suele ser torpe, no sabe vestir bien, se queda flipada cada vez que él aparece para asombrarla con sus dones y, además de eso, suele ser normalilla físicamente y tener menos autoestima que una piedra. Eso no es ningún inconveniente para que el chico moreno (y dos o tres secundarios de la novela) se queden pirrados por sus huesos desde la primera página.

Además de esto, el chico moreno que, a pesar de parecer un cabronazo, suele tener en realidad un corazón de oro pero estar traumatizado por sucesos de su infancia que sólo el amor de la chica del libro podrán curar, es lo bastante integro como para avisar a la chica de que es peligroso, de que está como una cabra, de que va a hacerla daño y que, lo mejor que puede hacer, es alejarse de él. Para demostrárselo, normalmente hará gala de una crueldad que ríete tú de la Inquisición y que resultará totalmente inútil, porque cuanto peor trate a la chica, más pillada se quedará ésta por él. Por si fuera poco, a pesar de haberle dicho a la pobre mujer que se aleje, el chico moreno se comportará como un acosador desquiciado, espiándola, vigilándola para que no le suceda nada malo o apareciendo en el momento más imprevisto con un ramo de orquídeas que él mismo ha cultivado y una serenata que le ha compuesto en sus noches de insomnio pensando en ella.

 

Cuando te lo planteas de este modo, la literatura romántica y juvenil da hasta un poco de miedo. ¿Qué mensaje le están transmitiendo las autoras a sus lectoras? ¿Que cuanto más cabrón es un tío, más merece la pena? ¿Que da igual que el tío te trate como una mierda y que parezca totalmente desquiciado porque, si le quieres lo suficiente, el amor verdadero triunfará y podrás transformarle en el hombre de tus sueños? Me parecen mensajes peligrosos que fomentan la sumisión, el aguantar chorradas a cualquier baboso que se te cruce y el sentirse culpable si, al final, no consigues cambiar al mamarracho que lleva meses haciéndote la vida imposible.

Quiero pensar que las escritoras podemos crear personajes masculinos más completos y profundos (y me meto en el saco que a mí también se me escapo un chico moreno en una de mis novelas y tuve que ir repasándolo todo para quitarle “morenez”). Los personajes masculinos deben ser también reflejo de los seres humanos, con sus luces y sus sombras, sus virtudes y defectos. Solamente tratando de hacer personajes realistas y creíbles, profundos y completos, podremos escapar de esos topicazos que muchas veces convierten lo que podrías haber sido una buena historia en “otra historia para chicas”.

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5 Respuestas a “El “chico moreno” en la literatura femenina

  1. Tienes más razón que una santa. Afortunadamente, en los géneros literarios donde me sumerjo ( fantasía, novela histórica y ci-fi) no suelen salir tipos de esa calaña, me encuentro más bien a la “mujer rubia”, aunque no demasiado. Me los encuentro más a menudo en el cine.

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    • Es que ya en el cine es de pena. En literatura, aunque el personaje sea malo, se le puede poner algo de trasfondo personal, algún sentimiento o explicación de por qué es así… En el cine hay cada topicazo que hasta asusta.

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  2. No lo podías explicar mejor!!! Bravo!!

    En mi novela podríamos llamarlo el “chico paliducho“ xD. La que lleva la batuta en el libro es la protagonista, tiene una mala hostia…

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