Reflexiones sobre la piratería desde el otro lado de la barrera

pirata

 

El otro día estaba moneando en Internet y me dio por buscar en Google mi nombre y el título de mis novelas (ya sabéis, para ver cómo de famosísima me estoy haciendo y que se me suba un poco el moco). No os podéis imaginar mi sorpresa cuando, de repente, me encuentro unas diez páginas en las que están pirateando La red de Caronte.

 

En un primer momento, hasta me hizo ilusión. Quiero decir que, si la gente se está descargando mi novela, es que tan mala no será (aunque la gente se descarga a Miley Cyrus y eso revienta un poco mi teoría). Bueno, que al principio te parece bonito saber que hay gente que está buscando tu novela y piratas que piensan que merece la pena colgarla en sus páginas. Claro que ese pensamiento sólo te dura un segundo, porque enseguida aparece una voz en tu cabeza, encargada de bajarte a la tierra, que te dice “Gilipollas, que te están robando”.

Vamos a ver cómo cuento esto. No me voy a poner ahora en plan histérico a llorar por mis derechos de autor, ni a insultar a la gente que se baja contenidos de Internet sin pagar por ellos ni a decir que, si la gente se pone en ese plan, no me merece la pena seguir escribiendo (vamos, que no me voy a marcar un Alejandro Sanz ni una Lucia Etxebarria). Ahora no puedo ponerme en plan hipócrita porque aquí todos, unos más y otros menos, nos hemos descargado algún libro por la cara o hemos bajado algún CD o incluso discografías completas.

 

¿Entonces qué es lo que quiero decir con este post? Pues lo primero es que hay piratas y piratas. Hay páginas en las que uno se puede bajar por la patilla un libro, un disco o una peli y punto pelota. El que descarga consigue lo que quiere y el autor no se lleva nada, pero al menos le leen. Con ese tipo de páginas no tengo mucho problema.

 

El problema está en esas páginas en las que, para poder descargarte algo que el pirata ha robado a su legítimo dueño, tienes que poner tu número de móvil para demostrar que eres una persona real y no sé que más mandangas. Al hacerlo, te envían un mensajillo a tu móvil que, como poco, te va a costar euro y pico (eso si no te estás dando de alta en algún servicio que te va a sacar los cuartos y va a provocarte una embolia cuando veas tu siguiente factura de móvil).

Luego tenemos otra modalidad en la que, cuando tú intentas bajarte una novela, lo que se descarga es un archivo .exe que tiene una pinta de virus que tira de espaldas y que, muy probablemente, te va a dejar el sistema operativo como unos zorros.

 

Ahora me diréis que la crisis actual, el IVA y los precios abusivos de los ebooks os obligan a arriesgaros, porque es imposible pagar los precios que se piden por los libros. Al menos en el caso de la novela que me están pirateando, su precio en Amazon es de 0.89€. Menos de lo que os va a cobrar el pirata por el mensajillo, infinitamente menos de lo que valen los datos que estáis arriesgando por bajaros cosas a vuestro ordenador que no sabéis qué son…

Pero es que encima, lo que ya tiene aún más delito, es que yo llevo 6 meses regalando esa novela. Ha estado colgada en un montón de páginas de descarga gratuita y hay más de 3.000 personas que se lo han descargado LEGALMENTE sin pagar un duro. Por si fuera poco, le regalo esa misma novela a toda persona que me sigue en Twitter.

 

¿Sabéis lo que me jodió realmente de que me estuviese pirateando? Que la gente le daba las gracias al pirata por colgarlo, en lugar de a mí por haberlo escrito. Ya sé que me diréis que escribo porque quiero, que se supone que los escritores escribimos porque nos da la gana, porque nos gusta o nos emociona o nos obsesiona… Y reconozco que eso es verdad. Escribir es genial. Si no fuese así, yo no lo haría. Pero documentarse es a veces aburrido, leer una y otra vez la novela para comprobar que no se te ha escapado una redundancia, un acento o una coma es un auténtico coñazo, corregir el formato para que todo quede encuadrado y con todos los guiones y saltos de página en su sitio es un infierno.

Aunque no sea mi caso, que yo me lo guiso y yo me lo como, hay autores noveles que se gastan auténticos pastizales en pagar a correctores, maquetadores, ilustradores… Todo para que el libro llegue al lector en unas condiciones perfectas, para que os guste, para entregar un trabajo profesional y bien hecho. Y luego te encuentras con que hay gente que le da las gracias a un tío que lo único que ha hecho ha sido copiar tu trabajo y colgarlo en una web.

 

Aunque sea algo que yo he decidido hacer y que me hace feliz, he sido yo la que me he pasado horas buscando información, la que he sacrificado el ver una peli en el sofá arremochadilla a mi novio por escribir un capítulo más, la que se ha ido a dormir tarde un montón de días por corregir la novela… Sé que no tengo derecho a pediros nada, puesto que no os conozco, pero aún así, como el blog es mío y digo lo que quiero, voy a hacer una serie de peticiones:

– Si queréis descargar gratis la novela, aseguraos de que es gratis o, al menos, de que comprarla legalmente no sería más barato que robarla.

– Si os acabáis bajando un virus que os revienta el disco duro u os acaba llegando una factura de móvil que no vais a poder pagar en 3 años, no le cojáis manía a mi novela 😛

– Si, a pesar de todo esto, acabáis bajando un libro mío de alguna web pirata y os gusta, no le deis las gracias al tío que me ha robado. Tenéis los medios para contactar conmigo al final de la novela. Al menos pasaos por Twitter o Facebook a decirme que os ha gustado. Con eso no pagaré las facturas, pero al menos me sacaréis una sonrisilla 🙂

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7 Respuestas a “Reflexiones sobre la piratería desde el otro lado de la barrera

  1. Hola, me ha gustado mucho tu articulo. Creo que lo has explicado de una manera sencilla y muy diplomatica.

    La mayoria, como tu dices, se muestran intransigentes y se marcan un “Alejandro Sanz” o mandan a todos a la hoguera por bajarse una cancion o un libro (si bien es cierto que los mismos que condenan tambien cometen los mismos “pecadillos” aunque no lo digan). Y ademas que el 21% del IVA cultural no ayuda mucho a atajar el problema.

    Lo que si que te doy la razon es que, mas que agradecer al que sube un libro, peli, cancion, … en plan piratilla, se deberia agradecer al autor por el esfuerzo de crear esa obra ya que, por lo que sea no puedes o no vas a comprar esa obra, que menos que dar las gracias al creador/a por disfrutar de su obra de una manera poco saludable.

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    • Bueno, yo comprendo que dé palo ir donde el autor y decirle “Me he descargado esto en una web pirata pero venía a decirte que me ha gustado mucho” porque hay muchos autores que van a poner el grito en el cielo (sin ir más lejos, hace pocos días Almudena Grandes le dijo a un lector que le confesó que se había descargado sus obras que la estaba robando, delante de todo el mundo, periodistas y demás).
      Yo comprendo que las cosas están chungas y que hay autores (o editoriales) que están muy locas y piden 8 o 9 euros por un ebook (y eso me parece hasta más robo que la piratería) pero, si te bajas un disco, una peli o un libro de alguien, ves que te gusta y que los precios son razonables o cómprale el siguiente o al menos dale algo de feedback al pobrecín.

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  2. Estoy de acuerdo contigo y la verdad que soy de las que me descargo las cosas (libros o CDs) antes de comprarlas, sobre todo con la música, me da mucha rabia pagar un pastón por un CD del que solo me gusta una o dos canciones. En cuanto a los libros, tengo la casa llena de libros y ahora tan solo compro (en papel) los que me gustan, los ebooks no los compro porque, aunque hay ebooks muy baratos como es el caso de tu libro, normalmente te piden también un pastón y para eso prefiero comprármelo en papel.
    Tienes razón, la piratería esta mal pero creo que los autores que están en lo más alto, que tienen un montón de pasta, deberían pensar en las personas que les encanta leer y escuchar música y que pasan el mes con poco más de 1000€ si cabe, con una familia a cuestas y deberían poner los precios más asequibles y no querer enriquecerse más.
    Es mi opinión y con ella no quiero ofender a nadie. Un saludo

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    • Yo creo que más que cosa de los autores es cosa de las editoriales. Esos autores que ganan un montón de pasta tienen editoriales detrás que son las que marcan los precios.
      Creo que el problema está en que las editoriales no se están dando cuenta del cambio de modelo que suponen los ebooks. En mi opinión, pedir 8 o 9 euros por un ebook que no tiene gasto de materiales, ni de transporte ni de distribución es un auténtico robo.

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  3. Pingback: Derechos de autor (porque yo lo valgo) | La Red de Caronte

  4. Muy buenas reflexiones, totalmente de acuerdo. En el fondo el pirata no joroba, ya que nunca se habría comprado el libro, ese tipo de gente consume libros gratuitos, y como bien dices muchos ni los lee. A mí también me joroba que una página pirata saque dinero con los libros piratas, aunque sea solo por los anuncios de su web.

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    • Sí, hay gente que nunca pagaría por un libro, así que no se puede considerar una venta perdida. A mí me gusta pensar que quizá un día le hablen de mi libro a alguien con más dinero o más vergüenza y que acabaré ganando un lector.

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