Una escritora novel en el infierno (VII. Los resultados)

Una vez el libro estuvo a disposicion de los clientes, llegaron para mí los meses mas dulces. Mucha gente venía a decirme que le había encantado, que habían perdido horas de sueño para poder acabarselo porque no podían dejarlo. Gente que no había leido un libro mas que en el colegio lo terminaba en un par de dias y me comentaba emocionada lo mucho que le habia gustado.

Yo me dedicaba a buscar en Internet si mi libro estaba disponible en las librerias y, sobre todo, en bibliotecas. Me encantaba la idea de que cualquiera, en Toledo, Valencia o Madrid pudiese pasar sus ojos por las baldas de su biblioteca y decidir llevarselo a casa, como yo he hecho tantisimas veces. Mientras tanto, emocionada por la acogida de mi primera novela, me dediqué a terminar la segunda, una obra mucho más ambiciosa y dificil para mí, ya que intentaba crear un personaje más complejo y profundo.

Segun rezaba el contrato, RD estaba obligada a pagarme los derechos por las obras vendidas durante el primer trimestre del año. Yo esperé (porque ya sabía que la velocidad no era lo suyo) pero al no recibir noticias, hice de tripas corazón y me puse en contacto con ellos. Me dijeron que lo preparaban durante el primer trimestre pero que hasta abril no me mandarían los resultados. Seguí esperando y paso Febrero y Marzo… y la mayor parte de Abril.

Ahí me empezaron a decir que debía haber habido algun problema con la dirección de e-mail y, despues de darsela 3 veces, por fin conseguí que me enviaran el informe de ventas. Cuando lo abrí y vi el número de ejemplares vendidos crei que me moría. Sé que muchas partes de este blog están escritas en plan cómico pero en este punto el cinismo no me sale. Ha pasado más de un año de aquello y me sigue doliendo.

Habían conseguido vender la increible cantidad de 111 ejemplares. Fue ver el número y empezar a llorar. No pude parar en un par de horas. Lo peor de todo es que no me sentía enfadada con ellos, no pensé que fuese su incompetencia (de la que yo tenía sobradas pruebas), la causante de mi fracaso. Pense que la responsabilidad era mia, que la novela era mala, que solo había hecho el ridiculo soñando con pertenecer a un mundo que me quedaba demasiado grande.

Todo el mundo estaba esperando con ilusión el resultado de mis ventas: mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo… Me sentí incapaz de confesarles que había fracasado de aquella manera. Me encerré en casa, sin ganas de hacer nada con mi vida, durante un par de semanas. No salía, ni quedaba con nadie ni contestaba al telefono. Incluso dejé el trabajo porque no me sentia con fuerzas para hacer nada.

No era por el dinero, ya que no sólo había dejado de ganar sino que aquella aventura me había costado bastante pasta. Cuando alguien me conoce y se entera de que tengo un libro publicado suele preguntarme si gané mucho. Yo me rio y les digo que salí perdiendo y nadie se lo suele creer. Nunca me he puesto a hacer cuentas pero, si sumasemos los costes de registro, la impresión y encuadernación de todas las copias, los gastos de envío de los manuscritos, el viaje a Madrid y las llamadas a Sevilla, se me pone en un pico bastante majo.

Pero eso es lo de menos. Aquel dinero estaba gastado y punto pero, ¿cómo se valora la ilusión, la autoestima, los sueños de una persona?

Cuando estuve más tranquila, hablé con el director de la editorial porque, además de no vender una mierda, habían incumplido la cláusula del contrato según la cual iban a imprimir 3000 ejemplares en la primera edición y no los 2000 que habían imprimido. No se bajaron del burro, me dijeron que aquello había sido una decisión acertada (en lo que les doy la razón porque a ver de que me servían a mí otros mil ejemplares pillando polvo en un almacén de Sevilla). Esperé unos días más para darle vueltas a la cabeza y les escribí otro e-mail en el que les explicaba punto por punto como me habían destrozado la vida. Me dieron la razón en algunas cosas y en otras se hicieron los locos y me pidieron perdón. Segui igual pero al menos me desahogue y, si consegui que esos desgraciados pensaran un poquillo, se les despertara la conciencia y no le hicieran lo mismo a otro pobre escritor emocionado, pues habrá valido para algo (aunque con esta gente lo dudo mucho).

¿Creéis que la pesadilla ha terminado? Pobres ilusos… Lo que tiene firmar por 20 años y cinco obras más es que la pesadilla sigue adelante, aunque tú hayas decidido dar tu primera obra por perdida y mirar sólo hacia adelante. Otro dia, más.

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4 Respuestas a “Una escritora novel en el infierno (VII. Los resultados)

  1. joder no sabia que taal habian echo pasar tan putas, nunca me lo has contado con tanto detalle, yo les denunciaba por incumplimiento de contrato no se puede?

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  2. Hombre, todo depende del dinero que te puedas gastar en abogados. Igual pongo por ahi mi numero de cuenta para hacer una colecta X-D

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  3. hola yo queria pedirte de favor si me podrias enviar vía internet tu obra original la de 666 paginas yo estaría gustosa de leerla. Gracias.

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    • Mañana la busco y te la mando. No esta tan perfecta como el que se publicó pero tiene muchas escenas que se tuvieron que eliminar y el punto de vista de los personajes creo que le da mucha vidilla. Ya me dirás qué te parece.

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